Soy Mercedes Rodríguez, #SoyEmprendedora

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Mercenatura es una pequeña empresa que elabora productos térmicos de forma artesanal, con huesos de aceitunas triturados. Tiene una meta muy clara: mejorar la calidad de vida de las personas desde recién nacido hasta ser mayor.

Mercenatura nace de la búsqueda por aliviar el dolor que les produce en las manos una enfermedad degenerativa a mis hijos desde los 12 años. Se trata de una artritis con problemas de circulación. Hoy Álvaro y Héctor, tienen 19 y 16 años.

Soy artesana jabonera y, en el pueblo de Toledo donde resido, suelo encargar mi aceite de oliva para los jabones sin refinar. El azar quiso ayudarme, que estuviese en ese momento ahí y ver cómo echaban huesos de aceituna a la caldera de la almazara para que esta siguiese funcionando en la época de recolección y prensado de la aceituna. Soy muy preguntona y me gusta investigar y pregunté. Lo usaban por su poder calorífico. Enseguida pensé en las manos de mis hijos, pedí un puñado para elaborarles unas manoplas, y los comentarios de mis hijos fueron muy favorables. Aguantaban más el calor, por muchas veces que lo usaban no terminaban quemándose como algunos de semillas, no se disipaba el calor rápidamente sino lentamente. Repartí entre mis vecinas  y mi médico de cabecera. Durante unos meses fui tomando anotaciones de sus experiencias y la verdad, tanto en frio como caliente, los comentarios eran buenos, así que me decidí y en octubre de 2015 los presenté en Farcama, Feria Nacional en Toledo, con muy buena repercusión y muy buena aceptación. En abril de 2016 conseguí diseñar mis primeras zapatillas térmicas, ya que mucha gente me decía que compraba el saquito para calentarse los pies. No me parecía apropiado y, mientras buscaba la manera de diseñar, hablando con compañeras artesanas descubrí que algunas de ellas tenían fascitis plantar, y que se ponían frío. Rápidamente busqué especialistas en la materia que me informasen. Aprendí que hay que estar siempre con los oídos bien abiertos, porque son esas personas que se me acercan a comprar o simplemente a comentar quienes me dan ideas para diseñar productos nuevos e intentar ser innovadora y creativa.

Cuando ya en 2016 me decido por la elaboración de mis productos térmicos, mi primer obstáculo fue encontrar empresas proveedoras que me vendiesen huesos de aceitunas. Parece a priori fácil ¿verdad?, para mí no. El campo olivar está dirigido por hombres, un grupo cerrado y bastante machista. He tenido que soportar comentarios machistas debidos a mi presencia en eventos del campo olivar, en los que para mí era importante estar. Opté por conseguir una empresa proveedora que me mandaba el hueso en sacos y decidí estar informada sobre el olivo a través de prensa e inscribirme en páginas especializadas, era más importante sacar a mis hijos adelante. Soy divorciada, no pedí nunca un préstamo, vendía en mercados por el boca a boca e invertía.

En 2017 gané el premio de Gira Mujeres, momento en mi vida donde se produce un punto y aparte. Me doy cuenta de que tengo un proyecto válido. Gente que me conocía solamente por mi trabajo, apostó por mí. Esta confianza ganada a través de mi proyecto, me ha empoderado.

Hoy en día he vuelto a ir a eventos relacionados con el campo olivar. Aprovecho la ocasión para transmitirles que, gracias a Mercenatura, pueden aliviar esos dolores que produce el duro trabajo en el campo. Y así, de paso, les demuestro que una mujer puede estar en una feria internacional del campo olivar informando sobre los beneficios que sus productos de huesos de aceituna tienen.

Me parece importante tener programas de incentivación a la mujer emprendedora. Esto es imprescindible, ya que las mujeres contribuyen a la economía y a la sociedad. Para que sus ideas de negocio se conviertan en una realidad sostenible, es necesario tener un punto físico o virtual donde te den información válida y permanente sobre los primeros pasos, búsqueda de entidades inversoras, programas para recursos de publicidad y marketing (un hueso duro de roer para mí). Por otra parte, yo agilizaría las subvenciones, aplicándolas en el momento en el que el expediente estudiado cumple rigurosamente lo establecido para dicha subvención. Gracias a mi mentora Cristina Sanz, este proceso está siendo más entendible y estoy perdiendo el miedo.

En un olivo lleno de hermosas aceitunas puede aparecer un hongo, por eso hay que estar pendiente e intentar poner remedio.

Mercedes Rodríguez Gómez

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