Entrevista a Esther Ráez

… En un mundo dominado por perspectivas masculinas (porque todavía el mundo está dirigido por los hombres), una mujer con ideas claras y un discurso eficaz es una auténtica amenaza

 

Me llamo Esther Ráez y tengo una consultoría de comunicación y relaciones públicas llamada Comunicación y Creatividad Brutal. Fruto de una década dedicada a la comunicación y la captación de fondos para una ONG de cuidados paliativos en Málaga. Pero mi trayectoria profesional es tan diversa como la vida misma.

Licenciada en Filología Inglesa, probé suerte como docente, pero mi camino me llevó por otros derroteros: fui atleta, waterpolista, masajista, entrenadora personal, terapeuta y traductora hasta encontrar mi lugar en el mundo de la comunicación.

¿Cómo se llama tu empresa y por qué elegiste ese nombre?  ¿A qué se dedica?

Mi empresa se llama Comunicación y Creatividad Brutal, un nombre que elegí como respuesta a la falta de honestidad y valores genuinos que he observado durante demasiado tiempo en mi entorno.

A pesar de dedicar mi carrera a una causa solidaria, no he podido evitar sentir una profunda desconexión con las motivaciones reales de las personas, tanto en el ámbito solidario como en el profesional e incluso personal. Esta experiencia despertó en mí una pulsión irrefrenable por crear una propuesta alternativa, basada en una forma de trabajo más auténtica que valore las emociones y motivaciones genuinas de las personas, recordando que las entidades no existen sin el valor de las personas.

Mi lema es «Honestidad Brutal», pero ello no significa que uno deba estar permanentemente diciendo lo que piensa y vomitando sinceridad. Por el contrario, la comunicación efectiva requiere calma y estrategia. Lo más funcional siempre será actuar con la mejor intención y la máxima bondad posible.

Sin embargo, hay ocasiones en las que es necesario «remover la habitación», desordenar lo ordenado, observar el caos y nombrar las cosas por su nombre real. Solo así podremos encontrar el camino hacia la autenticidad más genuina.

¿Cuáles son las principales tendencias que observas en tu sector? ¿Cómo crees que la comunicación y la creatividad pueden ayudar a las empresas a alcanzar sus objetivos?

El sector de la comunicación está experimentando un cambio significativo impulsado, precisamente, por una búsqueda cada vez mayor de autenticidad y honestidad en los mensajes. El público actual anhela conectar a niveles más profundos, pero a menudo carece de las herramientas necesarias para lograrlo.

Es necesario un trabajo potente de introspección para ello y aquí es donde entra en juego mi trabajo como comunicadora y creativa. Mi función principal es generar conciencia sobre la importancia de una comunicación más honesta y deliberadamente «brutal» por su impacto. Se necesitan mensajes claros que inspiren confianza y lealtad. La creatividad es vital para conseguir estos fines porque supone un soplo de aire fresco que permite al público sentirse interesado, a la vez que hace que permite a los profesionales creativos diferenciarse y generar un impacto mucho más duradero.

La comunicación y la creatividad no sólo son herramientas para la promoción y el marketing, sino que también pueden ser utilizadas para abordar problemas complejos que afectan tanto a las empresas como a las personas. Siempre me gusta recalcar que todo lo hacemos las personas, el ser humano, por mucho que se desarrolle la Inteligencia Artificial y nos sirvamos de ella. La IA es una herramienta que propulsa la creatividad humana, no un sustituto del ser humano.

En un mundo cada vez más digitalizado y automatizado, mi sensación es que el mundo que te rodea está robotizado, enmudecido, despersonalizado, y es necesaria la acción urgente de creativos para insuflar aire nuevo, oxígeno transformador y permitir que la comunicación sostenga los procesos empresariales a través de los personales.

¿Cuándo supiste que querías ser empresaria? ¿Cuál ha sido tu principal motivación para crear tu empresa?

Siempre supe que quería ser empresaria, pero nunca imaginé que pudiera conseguirlo. Las creencias limitantes, especialmente el Síndrome de la Impostora, ha jugado un papel importantísimo en mi trayectoria profesional que me impedía avanzar y, de alguna manera, sigue palpitando dentro de mí cada vez que un reto asoma a la puerta.

En mi caso, controlarlo ha sido cuestión de bastante terapia y mucha introspección. Poco a poco, he aprendido a silenciar la voz interior que me saboteaba y a confiar en mi propio potencial.

Hace poco leía sobre el «Efecto Scully» y me gustó mucho descubrir este fenómeno. Se trata del efecto y la impregnación que el personaje Scully de la serie de los 90, “Expediente X”, ha ejercido sobre millones de mujeres que han construido y trabajado carreras en el campo de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), inspiradas por el toque científico de Scully. Yo no he hecho carrera en tecnología, sino en comunicación, pero soy de esa misma generación y a mí también me inspiraba ese rigor y profesionalidad de Scully cuando veía la serie de jovencita.

¿Consideras que el entorno (personal, social, político…) ha influido en tu decisión de emprender? ¿En qué medida?

¡En una medida grandiosa! Como decía antes, sentía que mi entorno no representaba los valores bajo los cuales yo quería identificarme.

A nivel personal y laboral, he echado en falta a personas que no usasen ese doble rasero, esa doble moral, o esa forma de buscar exclusivamente el interés personal sin tener en cuenta al otro.

En el ámbito político, sentí igualmente una gran decepción pues he vivido la paradoja de trabajar por una causa solidaria mientras observaba cómo la política se inmiscuía constantemente, muchas veces de forma opaca y poco transparente. No necesariamente por tener que adherirse a un ideal político determinado, sino más bien todo lo contrario, se huye de la afiliación ideológica clara, de tal manera, que uno mismo trabajando en la causa tampoco puede definirse ideológicamente de una manera o de otra. Existe un acuerdo tácito en cada empresa, en cada lugar de trabajo, que no te permite romper las reglas. Comprendo que la decisión es complicada, que no es necesario definirse permanentemente ni tampoco es obligatorio que una empresa o una causa deba hacerlo, pero existe una línea muy fina entre lo que se pide desde un núcleo empresarial al empleado y que eso que se pide entre en conflicto con la libertad de expresión.

En mi experiencia como comunicadora y emprendedora, he observado una paradoja interesante: las personas con control de su discurso son, a menudo, percibidas como una amenaza. En un mundo donde la mediocridad, la hipocresía y la falta de autenticidad parecen ser la norma, la amenaza que supone una persona con control de su discurso es real.

¿Cómo ha impactado la tecnología en tu proceso creativo y en las herramientas que utilizas?

La tecnología es vital en mi proceso creativo diario, así como las herramientas que utilizo ¡no me separo de mi ordenador! Por poner algún ejemplo, la Inteligencia Artificial está jugando un papel cada vez más importante en mi trabajo, pues la utilizo para generar ideas, buscar tendencias y analizar datos. Sin embargo, aunque estoy al día con todas las herramientas que la tecnología ofrece, mi agenda de trabajo es un cuaderno en el que escribo con bolígrafo o lápiz y, en esto, no creo que me pase a la digitalización.

Soy una gran defensora de la tecnología, pero también lo soy de la escritura a mano pues creo que tiene un valor especial en el proceso creativo. Escribir a mano genera conexiones cerebrales que fomentan el recuerdo, el estudio y aprendizaje, algo que no sucede con la escritura mecánica o tecnológica. En un mundo cada vez más digitalizado, donde la inmediatez y la multitarea son la norma, la escritura a mano nos ofrece un oasis de calma y concentración. Es necesaria esa paciencia que toma el hecho de ser capaz de escribir un texto con la mano, la espera que requiere el comprender una cosa y dejar más de lado todo lo que recuerde a la inmediatez.

¿Cuál es el elemento diferenciador de tu empresa? ¿Qué transmites a tu clientela?

El elemento diferenciador de mi empresa es mi profundo compromiso con la autenticidad, la honestidad y la transformación personal. Lo que quiero transmitir es que es necesario decirse a uno mismo la verdad sin excepción para poder lograr objetivos a largo plazo y, sobre todo, sentirse en paz con uno mismo. De aquí parten todos los proyectos en los cuales me embarco. No acepto trabajos si no me siento cómoda y, finalmente, las personas y empresas que trabajan conmigo tienen en cuenta que lo auténtico y lo genuino es piedra angular.

Me reúno con las personas con quienes voy a trabajar de manera individual para conocerlas en profundidad y adaptar mi enfoque a sus necesidades específicas. Utilizo mis conocimientos en coaching, mis habilidades de comunicación y mi propia experiencia personal para brindarles un apoyo personalizado y efectivo. Necesito conocer las motivaciones personales de las personas con quien trabajo y esto no es siempre un asunto profesional exclusivamente; nos olvidamos de que lo profesional pasa primero por lo personal.

¿Cómo ha sido tu viaje como empresaria? ¿Qué desafíos y éxitos has afrontado?

El viaje está siendo duro, pero muy emocionante, lo que es importante para mí empieza a encajar: cada pieza en su lugar. Existen desafíos que tienen que ver con lo económico, al principio todo es complicado, es difícil hacerse un lugar en el mercado laboral. No siento que tenga competencia real, pero sí existe muchísimo desconocimiento en el terreno en el que yo me muevo de la comunicación y, al mismo tiempo, todos creen saberlo todo. Es complicado comenzar a facturar, pero se puede.

Otro de los desafíos que, sin duda, más me ha afectado ha sido el de predicar con el ejemplo. Si mi lema es “Honestidad brutal” no puedo practicar otra cosa. Es un gran desafío porque esto me ha obligado en más de una ocasión a rechazar formar parte de proyectos aparentemente interesantes y he tenido que mantenerme firme en mis valores troncales. No es fácil.

Al mismo tiempo, me siento un caso de éxito. Dejé un trabajo de una década que me proporcionaba seguridad y estabilidad para emprender un proyecto personal que no me daba garantías de nada en particular. Sin embargo, no he hecho más que ejercer mi trabajo en mis propios términos. Nunca he estado en un momento mejor.

¿Ha habido algunas creencias o suposiciones iniciales que luego resultaron ser erróneas? ¿Qué has aprendido de todo el proceso?

Sí, ha habido algunas creencias que han resultado ser erróneas.  Una de ellas es el mito del emprendedor masculino o del capital inicial exorbitante, esa falsa creencia de que para emprender tienes que ser hombre para poder ser tomada en serio o que necesitas mucho dinero para lanzarte en solitario.

También he aprendido valiosas lecciones: una de ellas es que, en un mundo dominado por perspectivas masculinas (porque todavía el mundo está dirigido por los hombres), una mujer con ideas claras y un discurso eficaz es una auténtica amenaza.

Mi experiencia como emprendedora me ha enseñado que el éxito no se define por estereotipos o limitaciones impuestas por el entorno. El verdadero potencial reside en la capacidad de desafiar las creencias erróneas, aprender de las experiencias y luchar por nuestros sueños con determinación e integridad.

¿Qué destacarías del papel de Fundación Mujeres en el acompañamiento a emprendedoras y empresarias?

Fundación Mujeres me ha demostrado un trato generoso y preocupado por el éxito de nosotras, las mujeres. Destaco la amabilidad y la facilidad de trato, el interés verdadero en mi historia y en cómo yo puedo aportarle algo valioso a otras mujeres. Fundación Mujeres canaliza estas perlas de sabiduría con mucha maestría y solidaridad.

Tras la experiencia de la puesta en marcha de tu proyecto ¿Qué consejos darías a aquellas mujeres que quieren iniciar un proyecto empresarial?

Tras embarcarme en la aventura de emprender, recomendaría a aquellas mujeres que sueñan con crear su propio negocio que escriban su proyecto de puño y letra, no solo en formato digital. Escribir el proyecto te obliga a reflexionar sobre aspectos cruciales como el cómo, cuándo, por qué, para qué, con quién y para quién. Este proceso te permite visualizar tu proyecto de manera más clara y estructurada, dándole forma y color a tus ideas. Así, una vez redactado a mano, podrás pasarlo a versión digital.

El segundo consejo que le daría sería encontrar el mensaje, el único mensaje, que define la actividad. No es suficiente con decir: “cocinamos” si tienes un restaurante. Descubre la pasión que enciende tu proyecto, la chispa que lo hace brillar. Ese es el mensaje que debes transmitir, y generalmente está ligado al ser más que al tener.

Tercero, la terapia como aliada. Emprender implica navegar por un torbellino de emociones, habrá momentos de desesperación y de miedo, pero también los habrá de grandes alegrías y un resurgir económico La terapia te brinda herramientas para conocerte mejor, gestionar tus emociones y tomar decisiones acertadas en los momentos más difíciles; y es que se necesita madurez para tomar las mejores decisiones profesionales. No es la experiencia profesional lo que proporciona este saber, sino el conocimiento propio.

Si quieres saber más acerca del proyecto:

Esta actividad se desarrolla en el marco del proyecto Empoderamiento e Igualdad para el Emprendimiento financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030

Otras noticias